El plan de pagos es una de las dos vías que contempla actualmente la Ley de Segunda Oportunidad para obtener la cancelación de tus deudas.
Consiste en establecer cómo atenderás durante un periodo determinado las deudas que deban pagarse, mientras la parte de deuda que legalmente puedes cancelar se somete al régimen de exoneración.
Por tanto, no significa simplemente negociar con los bancos una nueva cuota ni tampoco consiste en pagar todas tus deudas poco a poco.
Su finalidad es permitir que una persona insolvente pueda avanzar hacia la cancelación de las deudas exonerables sin necesidad de liquidar previamente todo su patrimonio.
La propuesta del plan de pagos se adapta a tus ingresos, recursos, patrimonio y circunstancias, y será el Juez quien compruebe si cumple las condiciones legales.
Esta opción es muy interesante si tienes ingresos, patrimonio o una vivienda que quieres conservar y tu situación económica te permite plantear un plan que puedas cumplir de forma realista.
En este artículo te explicamos de forma sencilla cómo funciona el plan de pagos y cómo te ayuda a salir del endeudamiento cancelando parcialmente tus deudas y conservando tu patrimonio.
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Toggle¿Qué es el plan de pagos de la Ley de Segunda Oportunidad?
Es una vía para obtener la exoneración (cancelación) de tus deudas sin tener que liquidar previamente todo tu patrimonio.
Consiste en que el deudor cumple un plan durante un periodo determinado, mientras se mantienen las condiciones previstas legalmente para conseguir la exoneración.
El plan de pagos es una de las opciones de la Ley de Segunda Oportunidad para solicitar la “exoneración del pasivo insatisfecho” (cancelación de tus deudas) sin tener que liquidar la masa activa (tus bienes).
En lugar de vender previamente los bienes que correspondan para pagar las deudas, se plantea un plan que establece qué cantidades pueden destinarse al pago durante un periodo determinado y qué parte del pasivo quedará exonerada conforme a la ley.
Por eso es la alternativa más interesante si eres un deudor que tienes bienes que necesitas conservar o no quieres perder y unos ingresos que te permitirían cumplir el plan de forma realista.
¿Quién decide cuánto tengo que pagar?
El importe no se decide de forma arbitraria.
El plan debe tener en cuenta tus ingresos, recursos, deudas y previsiones económicas como deudor y queda sometido al control judicial antes de su aprobación.
El plan debe recoger los recursos previstos para cumplirlo y tener en cuenta también las obligaciones que como deudor debas atender, como tus gastos de subsistencia, alimentos o las obligaciones que genere tu actividad profesional o empresarial.
Quién puede acogerse a un plan de pagos?
El plan de pagos está dirigido a personas físicas que pueden solicitar la exoneración de sus deudas y que reúnen las condiciones establecidas por la Ley Concursal.
Puedes ser un particular, un autónomo o un empresario y debes cumplir los requisitos de la Ley de Segunda Oportunidad.
Para tu tranquilidad los requisitos legales no están pensados para que solo puedan acogerse personas con una situación económica perfecta o con circunstancias extraordinarias.
La mayoría de los deudores los cumplen, así que si estás atravesando una situación de insolvencia lo importante es analizar tu situación antes de pensar que la Ley de Segunda Oportunidad no es para ti.
Muchas personas llegan a este punto después de meses o años intentando pagar como pueden: una tarjeta para cubrir otra deuda, un préstamo para afrontar un gasto inesperado o varios recibos que empiezan a acumularse.
Pero tener deudas, ingresos o patrimonio no significa automáticamente que no puedas acogerte a un plan de pagos.
Lo importante es comprobar si tu situación encaja en las condiciones legales y qué modalidad puede ser viable para ti de las dos que ofrece la Segunda Oportunidad.
¿Qué debe incluir el plan de pagos?
La propuesta debe explicar cómo se va a afrontar la situación económica durante el periodo de cumplimiento y permitir al Juez valorar si realmente vas a poder llevarlo a cabo.
Esto es importante porque el plan debe ser algo más que una intención de pagar.
Entre otras cuestiones habrá que valorar:
- Los pagos previstos, indicando qué cantidades se destinarán al cumplimiento del plan.
- Tus ingresos y recursos disponibles, tanto los actuales como los que razonablemente puedan preverse que vas a tener.
- Las deudas que tienes, diferenciando las que deben atenderse y las que pueden quedar sometidas a la cancelación.
- Tus bienes y patrimonio, sobre todo cuando haya que determinar qué activos son necesarios para tu actividad profesional o empresarial o para la vivienda habitual.
- Las previsiones económicas necesarias para cumplir el plan, incluyendo tus posibles variaciones de ingresos y recursos durante su duración.
La ley permite que los pagos sean de una cantidad determinada, determinables según la evolución de tus ingresos y recursos disponibles, o una combinación de ambos.
Por eso el plan no tiene por qué ser idéntico durante todos los años.
Lo importante es que responda a tu realidad económica como deudor y que objetivamente sea viable y puedas pagarlo.
¿Cuánto dura el plan de pagos?
Con carácter general el plan de pagos dura 3 años.
Pero en determinados supuestos puede llegar a los 5 años sin intereses en estos casos:
- Si optas por mantener tu vivienda habitual.
- Si tus pagos están en función de la evolución de tus ingresos o los recursos que tienes.
El plazo comienza a contar desde la aprobación judicial del plan y el Juez es quien decide si lo aprueba tras valorar las alegaciones de los acreedores comprobar la viabilidad objetiva del plan.
La ley contempla de forma expresa la posibilidad de modificar el plan si se produce una alteración significativa de tu situación económica y regula la exoneración definitiva al terminar el plazo.
Esto incluye supuestos excepcionales de incumplimiento por acontecimientos graves e imprevisibles.
¿Puedo conservar mi vivienda con un plan de pagos?
Sí, en determinados casos puedes conservar tu vivienda habitual mediante un plan de pagos.
De hecho, esta opción es la que mejor funciona cuando deseas conservar tu vivienda habitual y se contempla en la ley para un plan de hasta 5 años.
Para que puedas mantenerla hay que analizar cuestiones como el valor de tu vivienda, la hipoteca pendiente si la hay, tu patrimonio e ingresos, tus necesidades familiares y la viabilidad del plan.
Por eso, si te preguntas si puedes perder tu vivienda con la Ley de Segunda Oportunidad, la respuesta es que no necesariamente, porque en muchos casos se puede conservar.
Para muchos deudores supone una tranquilidad el saber que podrían mantener su casa, desterrando la creencia errónea de que acogerte a la Segunda Oportunidad supone perder siempre la vivienda.
¿Cómo se aprueba y qué ocurre durante el plan de pagos?
Aunque el funcionamiento del plan de pagos pueda parecerte complicado sobre el papel, te lo resumimos de una forma sencilla:
propuesta → alegaciones de los acreedores → revisión judicial → aprobación → cumplimiento.
Primero se presenta la solicitud de exoneración acompañada de una propuesta de plan de pagos.
Después, los acreedores personados pueden formular alegaciones sobre la propuesta y sobre el cumplimiento de los requisitos legales.
Tú como deudor puedes mantener o modificar el plan teniendo en cuenta esas alegaciones de tus acreedores.
Finalmente, el Juez comprueba que se cumplen los requisitos legales, revisa el contenido del plan y valora las posibilidades objetivas de cumplimiento.
Puede aprobarlo en los términos propuestos o introducir modificaciones.
Una vez aprobado judicialmente, comienza para ti el periodo de cumplimiento.
Durante ese tiempo, como deudor debes cumplir las obligaciones establecidas en el plan y atender también las nuevas obligaciones que vayan surgiendo.
Por eso es tan importante que el plan se haya construido sobre una situación económica realista y que puedas asumir razonablemente con tus circunstancias reales.
¿Qué pasa si no puedo cumplir el plan de pagos?
Si se produce un cambio importante en tu situación económica que te impide cumplir con tus pagos se puede solicitar una modificación del plan.
Además, la Ley contempla determinados supuestos donde puede obtenerse la exoneración, aunque el plan no se haya cumplido íntegramente.
Por ejemplo, cuando el incumplimiento se deba a acontecimientos graves e imprevisibles como un accidente o una enfermedad, y siempre que se hayan respetado las demás condiciones y limitaciones establecidas legalmente.
Es lógico pensar que puedan aparecer imprevistos que compliquen tu compromiso de pago, como perder el trabajo, tener una disminución de ingresos o una circunstancia familiar grave.
Por eso el incumplimiento no debe analizarse de manera automática y aislada.
Si tu situación económica cambia, lo importante es no esconder el problema ni dejar de cumplir sin más, sino asesorarte para analizar qué consecuencias puede tener el cambio y qué opciones permite la Ley.
¿Qué ocurre cuando termina el plan de pagos?
Una vez que el Juez ha aprobado el plan de pagos consigues la cancelación provisional de aquellas deudas que han quedado fuera de ese plan.
Mientras tú vayas cumpliendo con los pagos ninguno de tus acreedores te va a poder reclamar esas deudas canceladas provisionalmente.
En el momento que termina el plan de pagos y has terminado de pagarlo esas deudas que estaban fuera del plan canceladas provisionalmente quedan canceladas de forma definitiva mediante Auto del Juez.
Tus acreedores ya no podrán reclamártelas, salvo dos excepciones: que puedan demostrar que ocultaste bienes en los siguientes 5 años o que mejore significativamente tu situación económica (un premio, una herencia…).
Como ves, la finalidad del plan de pagos está conectada con la obtención definitiva de la exoneración de esa parte de tu deuda que legalmente puede perdonarse.
Y esto es precisamente lo que diferencia el plan de pagos de una negociación ordinaria con tus acreedores.
Por eso es importante que también conozcas qué pasa después de la Ley de Segunda Oportunidad cuando eliges una u otra opción (cancelación total con liquidación del patrimonio o parcial con plan de pagos).
Se trata en definitiva de seguir un procedimiento legal que te ayuda a salir de una situación de sobreendeudamiento y comenzar una nueva etapa económica.
Plan de pagos o liquidación: ¿qué opción debería elegir?
No hay una decisión general ni una modalidad que sea mejor para todo el mundo.
La elección depende de tu situación económica y patrimonial y, especialmente, de los bienes que tienes, los ingresos que obtienes y qué quieres conservar dentro de las posibilidades que te ofrece la Segunda Oportunidad.
| Plan de pagos | Liquidación |
|---|---|
| No exige liquidar previamente toda la masa activa. | Implica la liquidación de los bienes que corresponda. |
| Puede ser especialmente interesante si quieres conservar determinados bienes. | Es más adecuada cuando no tienes ingresos o tu situación económica lo aconseja. |
| Se establece un periodo de cumplimiento. | La exoneración se solicita siguiendo el procedimiento tras la liquidación. |
| Puede tener una duración de 3 o 5 años según las circunstancias legales. | La duración dependerá de la complejidad del procedimiento de liquidación. |
Por eso, la pregunta que debes hacerte es “cuál es la opción que tiene más sentido en mi situación concreta”.
Para tenerlo más claro es importante saber cómo funciona la Ley de Segunda Oportunidad, y a partir de aquí buscar asesoramiento especializado.
Si llevas tiempo intentando pagar unas deudas que ya te resultan imposibles de asumir te recomendamos dar el paso para informarte y buscar ayuda legal para analizar con calma tu situación económica y patrimonial.
En NO QUIERO DEUDAS te ayudamos tanto en la parte legal como en la económica, porque analizamos tu situación económica, tus deudas, tus ingresos y tu patrimonio con un equipo tanto de abogados como de economistas.
De esta forma podemos explicarte qué alternativas contempla la Ley de Segunda Oportunidad en tu caso y qué opción es la más recomendable para ti.
Si te has convencido de que debes actuar cuanto antes puedes contarnos tu historia en una consulta gratuita y sin compromiso.
Preguntas frecuentes sobre el plan de pagos
¿Cuánto dura un plan de pagos?
Con carácter general dura tres años, pero puede ampliarse hasta cinco años en estos dos supuestos previstos por la Ley Concursal:
- Que tengas interés en mantener la vivienda habitual.
- Cuando los pagos dependan fundamentalmente de la evolución de tus ingresos y los recursos disponibles.
¿Puedo conservar mi vivienda?
Sí, para muchos deudores el plan de pagos les permite conservar la vivienda habitual, que tras la reforma concursal se protege más.
Sin embargo, para hacerlo hay que estudiar el valor del inmueble, la hipoteca que te quede por pagar, tu patrimonio y la viabilidad económica del plan.
¿Quién decide cuánto tengo que pagar?
El deudor presenta una propuesta de plan de pagos, pero es el Juez quien comprueba que cumple los requisitos legales y que hay posibilidades objetivas de cumplirlo.
Además, los acreedores pueden formular alegaciones y el Juez puede aprobar el plan con modificaciones.
¿Qué ocurre si no puedo cumplirlo?
Si se produce un cambio significativo en tu situación económica, puedes solicitar la modificación del plan.
Además, la Ley contempla algunos supuestos donde puede concederse la exoneración definitiva, aunque el plan no se haya cumplido íntegramente, siempre que concurran las circunstancias legalmente previstas.
¿Con un plan de pagos tengo que pagar todas mis deudas?
No, el plan establece qué cantidades debes pagar y cómo hacerlo, pero su finalidad está vinculada a la exoneración de las deudas que legalmente pueden quedar canceladas.
En resumen, si estás endeudado la palabra “plan” puede sonar a otra obligación más que añadir a una lista que ya no puedes asumir.
Pero en realidad el plan de pagos de la Ley de Segunda Oportunidad tiene otro objetivo: ordenar tu situación económica y darte una vía legal para exonerar las deudas que puedan cancelarse sin tener que liquidar previamente todo tu patrimonio.
De hecho, es una opción especialmente importante si tienes ingresos, patrimonio o una vivienda que quieres conservar.
Recuerda que no hay una fórmula idéntica para todos.
Antes de tomar una decisión hay que poner sobre la mesa tus deudas, tus ingresos, tus bienes y tu situación personal, y comprobar qué camino puede ser realmente viable para conseguir de verdad una vida libre de la carga del endeudamiento.